La Creatividad e Innovación como impulsores de la economía

Países como Italia, Finlandia, Alemania, Japón no dependen de sus riquezas naturales para ser potencias económicas a nivel mundial y algunas como el caso de Japón y Alemania, se han levantando después de haber sido devastadas por terribles guerras. ¿Y qué tienen estos países en común con empresas como Apple, Microsoft, Sony, Nike e IBM? Su gente, su ingenio, su talento, su perseverancia y su gran capacidad de reinventarse.

 

En México aun no hemos aprendido esta lección, no hemos apostado ni al desarrollo de nuestro capital humano, el cual a final de cuentas es el impulsor de nuestras empresas, ni a la Investigación y Desarrollo. Existen técnicas que nos abren un mundo infinito de posibilidades para diseñar, inventar y ser creativos, como las que mencionaremos a continuación.

 

Cuando la guerra fría estaba en su apogeo (a partir de los años 50) en Rusia se dieron cuenta que no contaban con el capital económico necesario para competir con otras potencias, especialmente los EUA. Un ingeniero ruso llamado Genrich Altshuller se había dedicado a investigar miles de patentes para detectar cual era la metodología que llevaba a concretar invenciones. Sus conclusiones dieron con la Teoría de la Resolución de Problemas de Inventiva (TRIZ por sus siglas en ruso), que integra una serie de técnicas que permiten encontrar soluciones a problemas de inventiva y que a su vez despiertan la creatividad en las personas. Descubrió que solo existen cuarenta principios para inventar y que también sólo hay treinta y nueve parámetros que generan los problemas al momento de tratar de solucionarlos. De esta forma creó una matríz de contradicciones que en su intersección presenta los principios aplicables a la solución del problema. Esta Teoría fue tratada como secreto de estado hasta que cayó la Cortina de Hierro, cuando fue divulgada al mundo occidental por científicos que emigraron a Occidente. Esta técnica llevó a la ex Unión Soviética a equiparar sus poderíos militares, aeroespaciales y de ingeniería con los de los Estados Unidos, sin contar con los grandes presupuestos de este último.

 

A la fecha ha sido adoptada por las principales empresas del mundo que ahora pueden concebir de forma rápida y expedita nuevos modelos de sus productos y lo más importante, predecir su siguiente generación.

 

Otra técnica es el Pensamiento Lateral de Edward de Bono, quien a través de una didáctica muy simple e ingeniosa permite deducir soluciones muy distintas a las que se puede llegar por nuestra manera natural de pensar. Un ejemplo muy interesante es el siguiente; una empresa japonesa fabricante de automóviles le pidió consejo a Edward de Bono para incrementar sus ventas en Japón. Las opciones que presentaron los ingenieros de la planta demuestran el pensamiento vertical, pues se referían a cambiar el diseño de los automóviles haciéndolos más audaces, modificar los motores para hacerlos más potentes, incrementar la seguridad, etc. La solución con el pensamiento lateral fue muy distinta; comprar todos los estacionamientos públicos de los centros de las ciudades niponas más importantes y darle preferencia sólo a esa marca de autos. Obvio es decir, el incremento en ventas.

 

Otros tipos de técnicas son los Mapas Mentales, El Pensamiento Genial (basado en estudios sobre Leonardo Da Vinci) y otros que se inspiran en la vida de grandes inventores y descubridores como Edison y Einstein.

 

Las naciones más desarrolladas cuentan con presupuestos significativos para la educación al igual que las empresas generadoras de patentes, que destinan importantes sumas a la Investigación y Desarrollo (R&D), que finalmente les da un muy interesante retorno a su inversión. Como ejemplo podemos ver a Corea del Sur que hace sólo treinta años equiparaba su nivel de sueldos con el de México, hoy su población gana cuatro veces más que la mexicana, produce 20.18 inventos por cada 100 mil habitantes contra 0.46 de México y su presupuesto aplicado a investigación y Desarrollo es del 2.5% de su PIB mientras en México se destina el 0.6%. Por si fuera poco cuenta con empresas como Samsung, LG, Hyundai Motors, SK, Daewoo, etc. que generan productos altamente innovadores. Replicar estos modelos de educación, e investigación y desarrollo para nuestro país, comenzando por nuestras empresas, sería el paso obligado a seguir.

 

Ya lo dijo Alvin Toffler el famoso futurólogo “Las economías del siglo XXI ya no se basarán en los recursos naturales tradicionales; tierra, trabajo y capital, sino en la generación de conocimiento”.

Todos estos conceptos parecen innovadores, pero la realidad es que “no hay nada nuevo bajo el sol”.